miércoles, 15 de mayo de 2013

3pm


Al inicio todo fue desmesura, ella en el ocaso de la tarde con todas las luces atinándole el afinado encarne, la silueta, su poesía.  El vino siempre se regaba junto con cientos de películas atribuladas unas en otras y uno va girando alrededor,  ese enjambre de dudas,  el olor del pan de las 5 pm en la fachada de la casa contigua sesgaba su talle. El acercamiento, el encuentro del uno acerca del otro, lo que recordaba.

domingo, 6 de enero de 2013

M


Nada sintió ya la mañana aquella de Agosto, ni los temblores que le hubieron de recorrer una y otra vez por toda su hermosa espina dorsal ni todas las lágrimas que hubo de derramar. En su mente, una mente algo frágil por estar abatida, allí en cama, con su pijama ocupándole todo su extenso cuerpo, con todos los hechos que la abrumaban se dejaba entrever un recuerdo constante, que venía a ella como en alguna marea urgida, que trocaba en espirales concéntricos, claros momentos unos, obscuros otros. Pero aquel recuerdo intacto, un puente en medio del mar. Una mar cayendo a las profundidades, un sonido, una caverna. Un azul en medio de la noche inmensa. Y uno o sea ella, caminando, entrándose  paso a paso, -esa mar- , a esa caída indescriptible, a aquella realidad aún desconocida. Pero cuando hubo de despertar ya todo había finalizado, se veía aún mucho más joven de lo cotidiano, siempre muy linda pero ese candor después de las noches de fiesta hacían de aquella aún chiquilla mujer una encantadora compañía para cualesquier aún intento de conquista. 



lunes, 31 de diciembre de 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

LAPSUS

Según recuerdo, las estimas más que las fuerzas del orden se entienden por rencillas inusuales que advierten mareas inadecuadas que pueden huir sin necesidad de posteridad o desenlace. Luego me hundo como se puede hundir uno en la arcilla o en el moho, de a bocanadas, de a sorbos indebidos que deben ser facturados con de-limitaciones algo burdas y un tanto imperfectas. Y es en tu rostro que veo algo, algo que no es ni una mar ni un neologismo Silenio. Es algo que no lo puedo transferir, algo como un oropel de meandros, de tanganicas aún en aullidos infructuosos. Pero deben gritar en demasía si hasta hoy escucho esa mar indebida, casi cautelosa en tus párpados, en toda tu hermosa tiniebla.

sábado, 27 de octubre de 2012

DESENFOCADO

Todas las tardes el mismo calor de siempre, las mismas manos, el sabor de siempre. Tan toscos todos los objetos acicalados en medio de tus piernas, ya nunca comprenderé  lo que está entre tus dos muslos de perra.  Y me dices a la distancia, que todo está bien,  que nada va a cambiar entre nosotros.  Pero luego claro la cruda realidad, que ya no vez, que te escondes entre todas tu amigas de siempre, de nunca, vaya uno a saber con qué amistades te contamina estar, ya vez, uno siempre está desenfocado. 

lunes, 20 de agosto de 2012

...


Fueron tantas cosas que no podría definir qué fue lo que nos separó.  Sí su mirada perdida al mundo de las cosas o su insolente brevedad para sus discursos tan ilusorios como temidos juegos de alquitrán en medio de abanicos de seda por todo el diván de aquellos días cuando éramos felices. Era un lunes gris como todos los días de ese Junio tan opaco y esquivo. Matilda con su atuendo tan de ella venía con una calma que no es de este mundo, abrochándose uno a uno los botones de su tres cuartos gris, reconociendo las cosas que hubo de colocar en su bolso al bajar del colectivo, pensando en cado uno de los sucesos pasados así cuando reconocía el delineador por debajo de todos aquellos sobres de edulcorante las sombras de sus ojos claros que le hacían caer en cuenta que ya no está más. Lo del sábado aquél que no podía remediarlo más, las bofetadas que se escuchaban en su mente una y otra vez entre la bruma que en el exterior se extendía por lo largo de la avenida, su calidez, toda su calma. Ya la veía Antón, él tomando su lágrima en la esquina de Irigoyen, ella decidida a dejar por sentado que no había sido ningún romance de invierno lo que había ocurrido entre los dos. Más tal vez que su impulso había sido el causante de todo, de todo su celo por la rubia aquella de la esquina de Uruguay luego al salir de Paseo la Plaza.
Los sonidos de los colectivos que pasaban, el 98 que bajaba con rumbo a San Telmo, los paseadores de perros que se alejaban con su manada  frenética, las sombras de Congreso que se apeaban entre los conserjes de los edificios contiguos, el sonido de la Federal que pasaba con todas sus miradas atentas a algún piquete en curso, todos los pies presurosos a llegar a la hora adecuada, al laburo indicado, a la hora correcta, sin más ceremonia que la de un cigarrillo que se prende en la esquina de Irigoyen pues si es Matilda decidida a entrar en la esquina de Irigoyen donde debería encontrar el rostro de Antón con su tenue brisa del Plata. -el sol que comienza a salir-


viernes, 10 de febrero de 2012

ECOS

Tantos son los ecos, este laberinto consagrado. Mi mano apretando el último peldaño de esta pared inamovible. Pared de perros, de arrecifes con olor a ti, de naranjas y tules que se devastan en este tu laberinto. Sabés que son los ecos, los temores, los buitres que arremeten en épocas de estío los que me han paralizado. Sus picos llenos de lágrimas sediciosas, sus vivos ojos de Noviembre que me quieren encontrar. Pero recuerdo la noche tras el laberinto, tras los cuchillos afilados, tras aquella iluminación Avellaneda. De los mares de rostros, de los hijos de Sísifo que se quieren encontrar. Luego volteo, volteo y miro, es tu luz, si!, tu luz dentro del laberinto, dentro de este, tu laberinto consagrado. 

...

Un Cronos desvaído al filo de nuestra cama secreta. Mira, el fin, si, es el Fin, mira. Que alivio.