Todo era borroso, opaco, como si un regulador de la nitidez del cuadro tomara conciencia en la escena y la maniobrara a gusto y capricho suyo. Me di cuenta entonces, detrás de la imagen algo, muy peculiar paraje el que me encontré. Me empujaron curioso, me guiaron mientras en aumento resplandecía. Los bordes lisos de un muy pálido marrón, las grietas que de ella sobresalían se mostraron. Y aquella edificación rocosa de un linóleo pétreo ver.
domingo, 6 de julio de 2008
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