martes, 22 de marzo de 2011

RETOMANDO

Cada vez que escribo en este blog bueno me siento mucho mas confiado, confiado en la redacción que bueno uno nunca sabe en donde se puede terminar , creo que no muchos saben eso de ir hacia algún lugar, la verdad que uno se propone escribir algo y luego el tiempo y la vida cambia de tal forma que  tienes que terminar hablando de una cosa totalmente en muchos casos distinta a la que te propusiste, y eso es de lo que versa este espacio de mierda que con muchas o con pocas se va llenando en ese envase a veces ridículo envase que no hay otra forma de encararlo que tan solo cagarsele de la risa, cargarme de la risa de mi, de mi como Dios y como mendigo. Me siento decía muy confiado ya en la redacción dada que así fue como lo concebí desde un primer momento como un ejercicio dada pero no muy afortunado pues se introdujeron además de borradores de relatos, de cuentos y de algunos muy pocos versos que lo había realizado con anterioridad concentrado en algun punto del espacio donde la estructura y toda la onda del escribir se plasma como una epígrafe en medio del desierto. Y esta mi epígrafe precaria de unos pocos años acá se me a dado como una vitácora o algo parecido a unos pocos vómitos por aquí a otra risas y deseos por allá. Y todo eso no es más que el deseo frenético de hacer, de asir o de solo ser. Y ahí está envuelto en esa patética envoltura, en esa envoltura descomunal. 

viernes, 18 de febrero de 2011

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Tirado allí en medio de mis sábanas desechas me decían; seguir...
Seguir a donde, seguir para que, seguir que papá...
Lo mejor sigo en la ruca que es very delicious.

martes, 4 de enero de 2011

AÑO VIEJO

Las viudas y los monigotes -años viejos- de mi ciudad son la tradición que ha fuerza se a mantenido ya que mucho de lo que realmente era Ambato mi ciudad a desaparecido. Los discomoviles en cada barrio, los bailes y en la mañan del primero unas comidas típicas en el barrio de tu preferencia. Bueno ahora en esos bares "cool" que me desagrada aunque sin lugar a duda un par de ellos son los que toca frecuentar a la hora de querer embriagarme como Dios manda. Me encantó pasar este fin de año solo, uff!!, que alivio, mi abuela ella es de mi onda y sabe que anochese y amanece y que mas da hay que seguir. Vagar y ver un poco de nuestra tradición trasvestida, que necesitan o necesitamos un poco de desfogue en esta ciudad tan curuchupa, racista y sentimental. Destesto todo de ella digo de las mentes que crearon esta moralidad ambateña de mierda. Al subir de mi barrio la Merced a ver a mi pana, a su familia, pasé por una inumerable fila de años viejos cagandome de la risa de los polis de verga que se merecen esa onda, bueno a quemar al que te gusta te disguta, tus prendas lo que sea que te haga sentir bien. Luego el sentimentalismo de año viejo, la promesas, los sueños, el fuego. Al subir recordaba a los panas , a los ex panas, a los conocidos, a mi amores nuevos y antigüos, a mis padres, a mi hermano, pero sobre todo a mis muertos. Que alegre que es la soledad aunque luego es mi ciudad y saludar con los panas y los tragos es una tradición que me la llevo. Llegué a mi destino, musica, salir a caminar y yo como mal tercio o el buen tercio, que se sho!!... Las risas hipócritas, los ambateños buenitos, si muy buenitos que son, jajaja... Y eso, mi año comienza en otra época soy como un Judío incomprendido, pero por Dios Judío ni cagando, jajaja... ABraazo para todos los que siguen mi bitácora y muerte a todos los detestables com un buen pana ya lo ha señalado.... Besos.

martes, 21 de diciembre de 2010

INTRO


Fue uno de aquellos días sórdidos de Mayo; lento, apacible. Donde la ciudad con toda esa furia en potencia se deja distender por el aura. Por la tardía irrupción de la luz en el decorado. Que me hallaba solo con los faroles todavía encendidos, con las piedras que reflejaban a los árboles, su arrullo al frente del Garage de Don Tito, el viento fuerte que nos hace esgrimir canciones alegres para pasar el rato tan temprano nos dan cierta conciencia de infinito. Calma al principio la ciudad entera, más tarde con la monda e intensa luz que penetra un frenesí rotundo como muchos en extravío en el interminable escenario se espera. Sé que tienes un frío del carajo en los pies, que se te congelan los dedos. Que piensas lo lejos que estás del centro de la ciudad, lo lejos de la otra noche cuando te la llevaste a pasear por Palermo. Mientras que en tu bolso solo tienes chiches de jornadas pasadas, pura basura, numeritos de mierda, funditas de chocolates en serie y las boletas del colectivo y del subte en tu basura portátil me dieron un puto y vomitivo rato de asco. Te das cuenta de la peluquería que se repetía en tu cabeza una y otra vez “lo más antes posible”, que debes dejarla allí en su vitrina de eneldo en medio de todo ese despelote. Luego al  trazar todo ese mapa virtual se difuminó algo en ese río arriba que es nuestra vida, aquello en lo que hubiere de pender de un hilo toda su miserable vida. No creías ni por un minuto que tu vida podía finalizar en cualquier momento. Te mirábamos fumando aquel pitillo. Y pensábamos al unísono de la noche en cana. De las noches de Milonga son las que más se acuerdan. Pero tú muy tranquilo querías flamear otro de aquellos agrios cigarrillos que detestábamos. Pura chamulla lo que te  decían. Soberbio como siempre jugabas en plano primo con  todas las  bicicletas que tiritaban rocío, rocío de aquella fría realidad de fines de Otoño. Victoria Bianchinelli azafata de Lan a lo lejos, con un cuerpo y una cabellera que relucía nos miraba ¿recuerdas? en la intersección con Díaz Velez muy tranquila y clara. Pero tu cojudes logró citas máximas que se esgrimían como balas de una 42.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

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Vi al mounstro detrás del vitral, con un poco menos de luz, mi apariencia reflejada en ti, el mounstro al que quiero desterrar. Me gustan los especímenes que van delante de mi, a esos otros mounstros que me dan la mano para seguir; frías y con una iluminación endémica así son esos victimarios. Vi al moustruo; era mi yo invernando en un foso, tu foso de miedo. La materia me desarma mientras tu voz llega atravezando el Mediterraneo, el Atlántico llega tu voz. Tu voz de miedo llega al fin.

lunes, 15 de noviembre de 2010

ESPEJO

Hay momentos para observar, observar el firmamento, a una dama, a un perro, al vecino de alado. Creo en la hora de mirar, de mirarnos dentro, esos otros ojos en medio de la bruma. El vitral y las refracciones que la luz nos muestra no son más que pura ilusión, el calor ese nervio que salta paso a paso en soledad nos es más que otra  ilusión. Si quitarán la luz todo sería obscuridad y en la obscuridad camaradas. Pero mis ojos ven la bruma que se disipa; es mi interior. La lluvia cae recia y la banda me mira como yo la escucho a ella, en calma.
Ahora limpio el vitral con la manga de mi capucha, expiro para que se empañe calido y escribo con mis dedos una tipografía innombrable. Gracias Bekket.


dis-fruta.


Nada mas por hoy.

jueves, 7 de octubre de 2010

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Yo estaba tratando de llamar al 911, la Lorena en la cama sin movimiento alguno y tan angustiado, imaginándome fuertes roces con los dueños de la verdad, los polis pensaba con todo esto me incriminarían en un homicidio premeditado. Me contestaría alguna damita de la estación o algún bigotudo a la Cantiflas. Me daban vueltas en el mate estas ideitas hijasdeputa. Cuando ya todo y un sonido medio áspero que por el fono me estaba transmitiendo esa desazón típica de esos azules en detrimento. -Buenas noches comisaría Segunda en que le podemos ayudar -se escuchaba-. -La Lorena está muerta señorita -Cálmese Señor - Como le ve Ud. -Traigan una ambulancia rápido que parece que está muerta -Su dirección y nombres completos por favor, número telefónico… -En este momento sale una ambulancia para Rivadavia y Boedo al 21 segundo B. -Tranqui Bruno ya va, calma. Los minutos no pasaban o pasaban como una ráfaga inmensa con ayuda de millones de protones bombardeados para descubrir la partícula de Dios como le dicen. Más tal vez como aquella mañana fría y tumultuosa de Mayo. En donde Perla ya no era, en el transcurso de esos rayos que nos partían como nueces en celo. La vi perfecta, con la perfecta tranquilidad de observar que ya no era; que ya no persiste en el instante en que nos vemos en el maldito espejo de Van Aken, con aquellas rodillas que me rozaban con su hábito asesino de perforarlas en mi espalda, con su lontananza, la santa paciencia de querer huir otra vez a la deriva; sin tiempo, sin dueño, ese que no existe se decía. Y allí estaba separada de todo, perfecta, como yo siempre supe que era.

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Un Cronos desvaído al filo de nuestra cama secreta. Mira, el fin, si, es el Fin, mira. Que alivio.