jueves, 29 de julio de 2010

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Nada ya tan solo la espera, el escribir he ir amando este delirio que son las historias que se proyectan de mi mente al tipeo en mi Pc maltrecha. Sin nada ya tan solo la noche que me rodea, sin libros y algunos discos en la esquina de mi cuarto. Así se desarrolla esta historia con inumerables horas de sueño, con algunas pocas horas de redacción con el relato en ciernes primero uno luego vendrán los que deseen.


10 años y contando...


Quisiera tocar pero la soledad es tan celosa que tan solo hago música para ella entre mis sesgas palabras que entre su espiral me tientan.

viernes, 16 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010

Gustavo Cerati - Nací para esto - Siempre es hoy - 2002

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Densidad en esta piel sedosa, con estos contornos amoldados a mi instrumento macabro de vuelo, aquellos oleajes insistentes de mis compases diarios, el hundimiento sabático de esta fiebre mortal que me enloque el cuerpo como mil demonios enjaulados en disposición al si. Ha este sí de libertad que prefiero, que todos deseamos saldar. Aquellos inquietos por salir a vagar por esta piel inquieta, inquieta de mi, inquieta de mil batallas inquebrantables en tus redondos muslos. Solo enciende una amenaza de alejamiento para que dos segundos más tarde me aprietes entre tus dientes y me digas al oído que estallas, que no quieres librarte de mi tan facilmente, que tal vez supongo necesitas algo de este líquido viscoso que no encuentra camino y se desangra en esos telares de lino que recubren esa cama ultrajada por miles de vértices que en tí recaen mondos y frenéticos como mi voraz ambición de tu hambre, de tus caldos tibios, de tu sed carnal.

domingo, 11 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

MARIÓN

Pero si recuerdo aquella vez que se me acercó de a poco y me dijo al oído por las calles de la subestación eléctrica. La Ciudad es una gran trampa; todos esos rostros, todas esas vitrinas en celo. El gran  tráfico de las horas pico, las bóvedas encerradas con un recuerdo, con un mismo puto recuerdo lo que me decía la pinche vieja. Ya para ese tiempo mi sistema nervioso central estaba echo trizas, los autos con esos cláxones estridentes que me hacen saltar de un lado a otro siempre me ponían los pelos de punta. ¡Mi pinche vida!, aquél sacudón de las 7pm lo diario y cotidiano. 
Nada  comparado con lo linda que estaba Marión , ¿recuerdas?. En aquella noche; la luna, la bruma, sus manos. La ladera próxima se la percibía sin ningún problema junto con su vacío y el precipicio de la cadena montañosa contigua. La presión y gravedad, sus bufandas, su cuerpo próximo destilaba a las estrellas de un claro cielo frío. Pero bien sabemos que la sombra junto con aquellos faroles T le hubieran dado alma y un poco del gran fuego a la tierra de los ventanales con sus terrazas añosas como laberintos incluidos en los decorados diarios, en los lentos ritmos de mulas destinadas a un mismo paredón inmenso. Con aquella misma sórdida sensación de años en hoteles infectos y sus mil depositarios en aquellos retretes de mierda. 
Pero contigo Marión todo pasa, todo no es más que un simple juego en el Kinder Garden. Y allí no recuerdas estabas con tus juegos de puzzle en la bolsa de lo desconocido, con todo ese pavoroso olor a naftalina que cogiste al sacar el abrigo de tu abuelo, aquél abrigo que me darías cuando ya nada más cabría, tu recuerdo pertinaz  que me ahogaba de a poco. Tus labios ámbar o tu tristeza de Otoño apeada hacia el poniente de Mariano T de Alvear con tus putas sentencias diarias lo que recordaba. Que no quise herirte -entiende-, que eres muy débil en fin eso siempre lo he craneado.

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Un Cronos desvaído al filo de nuestra cama secreta. Mira, el fin, si, es el Fin, mira. Que alivio.