viernes, 3 de septiembre de 2010

ONE DAY

Era un día gris, a ella no le gustaban los días grises, a mi me encantan. Caminar por la bruma de una Sábado por la mañana y tener que asistir a ella como para las clases añosas de la primaria, como par ir a jugar con Helena aterrados en nuestros círculos de fuego, como cambiarme el alma del hastío de toda esta vida, mi vida de abluciones sin sentido, ofrendando la carne a cientos de demonios hambrientos, así, ni mas ni menos mi permanecía en este mundo, en este Sábado sombrío, junto ella, lejos por sus ojos nacar yo. La bruma me congela cuando me dice muy queda, con una mirada baja que imagino el día que se posó en mi falo tan solo para contemplarlo, quizás para enteder si yo daba la talla. Así mismo su sonrisa que no existía me dejaba ver las ramas por las cuales ella cuelga y por donde el misterio de su rechazo me daba exacta cuenta que el   verano es lo que prefiere, tal vez una orgía de machos en celo lo que a ella la complazca, que le calme. Ya mi pregunta dentellaba con más ahínco, ¿seré lo sumamente bueno para ella?, ¿me engañará?.
Mientras caminábamos ella fumaba delicada su cigarrillo yo presentía la comedia que empezaba a organizar en mi nombre, para observar su turbado rostro, sus coquetas miradas para el macho que no era yo; sentí el golpe, sentí el juego. 
Pero que no entiendes aún, que soy "Vela", que voy a incediar con cientos de flamas tu ser en ciernes, con tu luz de mi.