miércoles, 6 de enero de 2010

OK

Las cosas, mis cosas están con un contraluz almivarado, con un tono cetrino disolviéndolo todo en el tiñer de los viejos mecánicos a lado de la casa del Chelo-sin bronca-. Mejor no hablar muy alto, ni con tanto orden. Mejor despojarme de todo, mas de mi piel que es -parece- lo que me detiene, lo menos indispensable de todo -lo que me retiene acaso-. Quiero ser, pero todo es tan cruento, como yo,  un monigote con miles de posibilidades y el cerebro de un insecto. -Entiendes nena-. Y la alemana que me enferma. - Porque es todo tan así-. Porque soy tan yo. -No lo entiendo-.