lunes, 23 de junio de 2008

VACÍO


La obscuridad que en el cuarto se encuentra tan plácida la sorprendemos mórbida después de una larga jornada, silente, mientras yo, el yo que se desvanece en cada intervalo y en el lapso se ve aproximar, que lo carcome el movimiento, el espacio tangencial del que se desprende en uno y otro instante se manifiesta en bajos, en graves y el tiempo. Lágrimas de Cronos dadá absorben toda la mínima luz que se desprende, talves de mi, atraves mío quizás?, interior?, profundidad?, y el demencial grito. Las voces yo me advierten mientras me pierdo en el largo suspiro hueco, en la extensión armónica de la queja. Una sensación, un blanco mar nebular, de elefantes blancos arteciopelados, miles de ellos correr como leucocitos fantasmales y nanobots por linfocitos los siento mientras sus marfiles y mi yo se estremece por su titánico movimiento. El ritmo, el bamboleo, de la danza estampida exhausta factura, mis miembros se desprenden y la gravedad me encierra

1 comentario:

Katrina dijo...

Me gusta como escribís, leí un par de textos... este último me sonó bastante melancólico.
En fin, sólo pasaba a decirte eso. Interesante tu blog.

Un beso.