lunes, 23 de junio de 2008

VACÍO


La obscuridad que en el cuarto se encuentra tan plácida la sorprendemos mórbida después de una larga jornada, silente, mientras yo, el yo que se desvanece en cada intervalo y en el lapso se ve aproximar, que lo carcome el movimiento, el espacio tangencial del que se desprende en uno y otro instante se manifiesta en bajos, en graves y el tiempo. Lágrimas de Cronos dadá absorben toda la mínima luz que se desprende, talves de mi, atraves mío quizás?, interior?, profundidad?, y el demencial grito. Las voces yo me advierten mientras me pierdo en el largo suspiro hueco, en la extensión armónica de la queja. Una sensación, un blanco mar nebular, de elefantes blancos arteciopelados, miles de ellos correr como leucocitos fantasmales y nanobots por linfocitos los siento mientras sus marfiles y mi yo se estremece por su titánico movimiento. El ritmo, el bamboleo, de la danza estampida exhausta factura, mis miembros se desprenden y la gravedad me encierra

EL GRITO

TAN SOLO (Para Dania)

Me encontré tan desprovisto de ideas, y dije una, una de las tantas, miles que no dijeron nada. Aferré los ojos hacia el derredor, criaturas tomadas por alguna mágica pócima. Sus curvaturas, corvos todos aniquilados hacia una pantalla, y luego recordé que le pregunte su número, y que quería ir hacia el aparador y decirle que me diera un esfero, un chocolate también, pero me quedé observando tan horrendo espectáculo, el inicio de éste otro ciclo, de éste otro milenio. Los dedos y sus pies que moviánse erráticos, ansiosos pies no de uno ni de dos, sino de un tumulto de cuerpos, tomados, aprisionados por los beats, por los loops, y yo. Mientras la ilusión crecía, iba descartando la idea inoportuna, eligiendo inconciente lo correcto, pero me dio su número y su pensamiento de que nunca se va a casar, y recordé que es por eso que estaba parado admirando a aquella niña, jugosa quinceañera y luego el esfero

ÉL

Eran los últimos 10min de un año que para él no tenía nada en particular, que no era. Miraba la enredadera de la parte posterior de la residencia donde había pasado los últimos 7 meses. Recordaba a aquella que con mucho esfuerzo se alzaba de la tierra para dar sus primeros enredos en uno de aquellos espacios de la rejilla, su soporte, ahora fuerte, tensa, tenaz. Que dio paso la música al ruido del salón que venía he inesperadamente paró. Todos al unísono contaban los últimos segundos, advirtió unas pisadas que se confundían con los zapateos de los barullos y los abrazos. Un rostro algo familiar que para él no era para nada repelente le convidaba al festejo. No sabía de qué, pero algo en él nació que vino. Alzó la mirada y en el cielo la pirotecnia daba la bienvenida a aquel año y él al brindis de aquella Polaca. La música se puso conocida y los sones de la tierra movieron su cuerpo por aquella sala que él barroco mostraba contrastado con la salsa que dos Colombianas saboreaban en los movimientos de aquellas nalgas otrora conocidas. La luz venía tenue de lámparas amarillas, la bebida pasaba, venía, la cena invitaba la anfitrión y todos mostraban ojos de hambre. Los langostinos a la plancha y la berenjena a la Isabel tornaban ácido su mezcla. Los langostinos que prefirieron, sus miradas sazonaban su sexo. La cerveza fría que deglutía epilogaron su abstinencia, luego el juego animal del relax. El diálogo de tierras lejanas daban cierto sabor a Bronch. La terraza donde se encuentran se ve sutil ahora, los besos que abrieron paso a la erección de los pechos que para nada caían mal propiciaron la salida. En la calle todos alborotados, nada de taxis, pero cigarros andaban al buscar, al satisfacer la búsqueda en un Quiosco esquinero con letrero todo grande y chillón emergieron del fondo hacia la vía ahora con mucha más fortuna. El ir, confuso, mucho tránsito y el largo estadío en el taxi avivaron su llama. El departamento común, corriente, no importó a él en todo caso, porque sin más ni más se desvistió como un rayo. El desfile del carnaval, su gose, The Wall, en el fondo ella. Armábase un porro de dos que abraza. El previo traspasaba y a aquella noche en donde la boragine y el sexo se estremecían. Al término ella dormía, él buscó las llaves del portón, sacó la cartera del velador de Ann. Vestido ya!, metió la cartera en su mochila de viaje que no por más ni más recordaba que como la enredadera ese año también sería uno más.

jueves, 19 de junio de 2008

COLOR

Ahora recuerdo que en La Paz me encontré con una parte de mí en sus fríos, en sus bajadotas y en el Sur burgués.

LUZ Y SOMBRA


HEY

UNA FIESTA A SOLAS, ES UNA FIESTA INCOMPLETA , PERO UNA FIESTA DE VERDAD. Extracto de Baterbly y compañia de Vila Matas

CONTEMPLACIÓN

Contemplación como la primera obra de Kafka todo un pura sangre. Así allí, contemplar ya a Morcheeba en el Norte, Durán Durán o a Pinkfloyd en Lima. La música que se riega por todo ésta pístola de basura y chics bacanes que los aplastan. Pero qué escuchó?, y es a Kinky y Gustavo que saluda. Ha no pues los hijos de puta de Kinky los culasos y Gustavo todo un caballero. El Luis Marquez este mexicaleño de sepa y la Baja California que lo acompaña. Entramos a Niceto y bailamos con el dj pareja todo un bestia. Regina Spektor me dice alguien pero que rrico que es oler a Morcheeba y cantar un Howling e irme a la costanera Norte y hacerme verga, bailar con Fat Boy Slim. Jà, contemplar todos los rostros, todas las avenidas y las cruentas risas porteñas y mi alma de cronopio que se crispa, que se enamora.

MI BUEN DIABLO


El Bs AS que se mueve como una jauría de chacales, de yenas en celo es lo que se conoce como BAIRES de tango y confort. La noche, las muchas pérdido en algún rincón de algún chuchitril espacio de otro que lo contiene y el chè! por doquier.
Notas y cadencias que solo se lo puede comprender en toda su dimensión aplastado, devorado por la ciudad y el indio sonando en algún bar sureño. Escuchando y los redondos, metido en la 2da, en Doc Sud, en los suburbios uno de los más densos y los ricoteros por doquier.
Estar en plaza Cortazar talvés, y ver y a todos y a Buch entrar y las lesbianas y la música indie también. La Mimi que no quiere entrar, que tiene sueño, que se va a la casa, que me deja como toda buena alemana supongo. Y allí ves a todo lo que el arsenal de Gustavo que tiene como comensales y a miles en verdad. Palermo y que mierda Palermo ahora y los sonidos de Sueño estero allí.
El buen diablo como siempre me acompaña, o talves el bueno de Dionisyos o aquel angel guardián que se ha ido ya hacía muchos años atrás. Ahora este mi buen diablo y BS As y todas las caretas posibles.

SANTUARIO

Se conoce que el barroco es una proliferación europea que tomó vida propia en nuestras tierras americanas. El barroco brasileño, el argentino, tan solo mostrar un decorado interior de San Franciso, o él de la Compania para dar a la cuenta que el dolor aquel cruento de nuestras vidas híbridas se ha visto y abatido por el tramo extenso del Norte y del Sur que nos aniquila. Pero allí con tan solo una caminata por el centro histórico de Quito y darnos cuenta de aquel que se amalgama en nuestras retinas y los gringos de paso. Los años han echo que tan solo aquel, el barroco quiteño instalado muy plácido en toda la historia del arte mundial se diera y en mí como algo ya antes dicho. No es una influencia, mas nunca lo ha sido. El barroco desde las correderas pistas de las durmientes tras la casa de padre en el Recreo, las railes que se encausaban hasta la terminal de Ambato son aquellos que me han visto correr y ahora a esta composición tomada de capturas en las islas encantadas cuando padre en los años 80 viajaba a Galápagos. Esta composición que son las imágenes que ví, que me maravillaron y decirle cuando me lleva papi. Y es más, aquí la imagen presentada como una improvisación, tan solo una recreación de los años a misa, de los años de lágrimas de mami. Aquel santuario del camino el Rey, con Helena y su residencial y el Chelo, con ñaño y nuestros juegos. Inmenso realmente es. Y el santuario como todo, en cada visible, entriscado y pequeños lapsus, la vida y el todo nos da aquella imagen para recordarnos que estamos aquí, que tan solo estamos y el todo , la inmensidad que es nos observa. Me arrodillo y pienso en los años, en ellos en el que el hoy se encuentra tan inexpugnable.

RITUAL

Tu maldito hábito, aquella pereza que lo cubre todo de incertidumbre. Que es lleno todo ese mequetrefe espacio de dudas, lágrimas y ardor. Aquella mascarada que tirita todo aquel moho de tus paredes infectas, de tu maldito telar que es todo ese enjambre, aquel amalgamar de lagañas y los malditos ojos que no abren.