domingo 8 de noviembre de 2009

LUCHO

Hace más de un mes murió el Lucho. Mi tío, hermano menor de mi viejo, se le rompió el corazón (literalmente) pero murió en su ley y eso es lo que de alguna manera nos hace ser.
Le operaron de corazón abierto me dijeron hace algunos meses y quedó bien, pero el Lucho en los días que debía permanecer en reposo se fue a jugar uno de sus salvos conductos de vida, o sea el ecuaboley.  Y  cuando me supongo estaba de ponedor le dió un paro cardiaco y llegó muerto a un hospital (no se cual, ni me importa) de Madrid. Así es, ese trotamundos de mí tío dejó todo en el Ecua y se fue para allá a hacer y el no lo sabía su último viaje de todos.
Osea la persona que me enseñó a nadar en el Toachi, allí en el los suburbios de Santo Domingo (En el paraiso, eso si que son suburbios) ya no está. El man que me enseñó toda la parte de Mindo, Puerto Quito, o sea toda la parte esa en mis días de puber ya no está. El man al cual acompañaba en sus empresas más extrañás: como el levantarme a las 4am para estar a las 4 30am en el puerto de Esmeraldas y comprar el camarón (lidiar con toda la negrada), llevarlo conhielo en envases muy grandes de telgopor, quién me daba para las colas ya no está. El man quien me enseñó a viajar por el Ecuador como los parias que somos, (pues casi todas mis habilidades de viajero implacable las aprendí de ese mi tío) ya no está.
Entonces solo me quedá decirle al Lucho (Un Luis Vela menos eso sí) con su rostro de papá Lucho (mi abuelo), ya saben corte españolísimo con su bigotito a la Federico enfrentándose sin par con algunas muchachas me imaginó aindiadas en la selva espesa de Aguarico o Pucalpa le veo y le digo que si, que ya nos veremos otravez por esas veredas y zaguanes que tanto nos gustan. Con aquel clavado mortal hacia lo que no es ni la nada misma. 

Salud tío!!


Psd: Porque te baile y te bebí y me cogí a un par de inglesas en tu nombre.



jueves 5 de noviembre de 2009

COLINA

Todo es tan sombrío, las claves se ocultan y la música se riega por todo el pasillo de la estancia. Las luces y el tornasol color de aquellos ojos suburbanos que en su bullir  se encuentran apasibles y solariegos en el patio de la higuera y el sonido, se vuelven prófugos y obscuros en las horas de la cena y el encuentro. Clarice en la estufa; los hornos y el clavel que resuena con sus gotas oníricas en las pencas del establo.
Los temidos brotes de kerosene en el heno y las voces que se avecinan frágiles en su adustes y traslado.
Clau como es habitual comanda todo el rito del quehacer culinario.
Las paredes integradas a la hoguera de la apetecida perdiz muestran sus gustos por el folklore, por todo el silbido andino del silencio.

domingo 1 de noviembre de 2009

EN LA NOCHE

 Siempre oigo esos pasos, no lo sé, parecería que aquellos provienen de fuera. Abro la cortina y ya todo silencio; el pasillo desierto, la luces blancas en medio de la obscuridad, el balaustro que cerca la terraza, el cielo que resuena en el firmamento, Venus allá en la lejanía, los edificios a obscuras, todo tan normal como siempre. Pero cierro la cortina y otra vez esos pasos que incesante golpean afuera en las escaleras, en el techo tan opaco, esos pies supuestos que golpean una y otra vez en el espacio dado, aquellos murmullos que se riegan por todo el recinto y me rio, no sé la verdad, pero me rio de ellos, de todos aquellos sonidos, mugidos por otros espacios que en su conciencia se intersecan en oleadas tremendas, en la envidia y el murmullo. Pero es incesante que los pasos que resuenan se transfiguran y adquieren un mayor ímpetu en mi interior, que asimilo en medio del tránsito del sueño como un vozarrón de cobre que se instala en la plácida noche. Como unos tambores que se mueven al ritmo de una opereta macabra, al ritmo de saltimbanquis alados; tristez, perezosos y enfermos.
Casi ya me despierto cuando vuelve el chiflar de los arbustos vecinos y el teclear lejano de una Triumph que gatillaba con furia en la monda tarde y allí el resoplar prologa a la otra sucesión de bástagos sonidos incesantes, será en mi mente que ES nada más, cuanto más podré disfrutar de aquella macabra opereta de animales naúfragos, de prisioneros gozosos de aquel claustro que es su morada, mi morada, un claustro mortal claro está.

Buenos Aires 26 de Octubre del 2009

domingo 25 de octubre de 2009

NIÑO

Las tres transformaciones según Nietzsche sobre los espíritus del conocimiento;

La 1 ra transformación en camello

La 2da transformación de camello en león

La 3ra transformación de león en niño.


Bueno, soy un niño y ahora ¿Quién va a dar de comer?.

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Nosotros los Buterbly`s somos; sinceros, leales, amistosos. Ocultos, callos y en bibliotecas que huelen a moho. A la fama la huimos, quien piense lo contrario está equivocado. Tenemos la facultad, una de las más brutales; la de sentir como nadie lo a hecho más, esa también es nuestra tragedia.

miércoles 21 de octubre de 2009

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Me siento enfermo, frágil  e inseguro. Mas tan solo yo al amanecer. Tú te deslizas y caminas como nadie. Yo, otra vez más yo que nunca. Amén.

miércoles 14 de octubre de 2009

QUE DÍA

Vamos a hacer un paréntesis. Ahora se que romperé con el tono del blog con este post y no me interesa, este laboratorio que he creado es para eso, para hacer lo que me da la reverenda gana, pero realmente es que estoy indignado conmigo mismo. Una verga total. Les cuento.

El día de ayer Martes; lindo día, calorcito de esos que te dan ganas de una chela y un buen porro, ganas claro de estar con algún pana y como nada surgió algo con el Roge. Rogelio es un pana ambateño, de los panas se puede decir del barrio, hermano de un ex compañero de la escuela Liceo Juan Montalvo en donde yo estudié y bueno lo conozco ya hace un buen rato. Y ya pues, quedamos vía web topar como a las 4 pm en la Plaza de Mayo frente con frente con la casa Rosada. El otro día también quedamos por allí pero ya el frio y parace que nos  cruzamos no se dió. Ahora el clima favoreció.
Lo cierto es que después de toda la onda de hablar sobre el accidente motorizado que casi le saca de este mundo al panita nos fuimos a mi chuchitril en San Telmo, en donde vivo ya hace 3 meses, que por cosas de la vida volví  aca, ya que hace dos años y medio vivía en este mismo cuchitril.
Compramos  las chelas, el porro ya estaba ladrando en realidad, chiro como siempre y ahora con cervezas, unos wiros y la música de mi novia pixelada. bien pues.
Pero no quiero hacer toda una telenovela con esto. Ahi las cervezas rodaron una bestia y no fueron tan solo 4 o sea que estuvo bien. Cuando terminó todo yo estaba echo verga; me fui a ver comida a decirle por donde tenia que ir a Plaza Italia al amigo y al regreso dormí como todo buen ebrio, fumado, alegre, de una, echo piedra.
Al día siguiente ; sin chuchaqui moral ni finaciero,  era muy buena señal. Me levanto para poner algo de musica  y oh!! sorpresa, el adaptador AC, de mi power book que me ha acompañado ya 4 años hasta acá y que no ha tenido gran mantenimiento esta arrancada, rota un poco y no tan lejos de la base del contro ac, me como verga. No se que hice,(Y eso es tenaz para mi, que yo todo lo recuerdo, las cosas más triviales hasta las de mayor importancia , ese es mi bisness memorizar full huevadas, recordarlas, trabajas con eso, y eso de no recordar me deja en ascuas y medio como recordando el final de mi abuelo con esa maldita enfermedad Psiquiatrica) no me acuerdo porque lo he arrancado, y cuando me metí  para componerlo la  cague aún más. Pele los cables y le quise unir, luego solo chispas salieron, luego nada. Conclusión el adaptador Ac está en la verga, me supongo quemado y una verga me tengo que ir a una Mac Store aquí en Buenos Aires que por cierto son unas verdaderas ratas y bueno como yo soy pobre no se cuanto me costará -risas-(Aqui todo es 4 o 5 veces más caro que en Usa, me refiero a estas cosas tecnológicas) y la pregunta es  si me venderan solo el cable AC como saben, es un cable compuesto.
Y bueno comido verga, no por comprar en realidad sino por no tener música y no recordar. Ya que yo no tengo ni ipod, ni iphone, ni nada de eso. Ni walkman, nada. Maldita sea, sin música, mi música, me como verga . Y me tengo que ir a buscar mis dos petacas de todos mis libros en Colonia Uruguay eso más. Y que voy hacer, tengo que acabar de hacer un  montón de huevadas y sin máquina e ir a los cibers de verga. Una verga, pero al fin  feliz, feliz , no sé por que, por nada, por que sí. Eso me parece una felicidad de veras, supongo.
Saludos.


martes 13 de octubre de 2009

ENOÉ



Aves recorriendo los cielos en busca de voz,
Me despreciais en cada intenso giro que das,
Miente tu color cuando en el desplazarte cedan
Y las frías aguas me vuelvan a tí.

Cuando mi pensamiento llegue a notar tu presencia
Llegará la hora,
Tu y yo
Enviando cuchillos al laberinto
donde tan lentamente Golpean.

Pero clama mi voz, pide tu presencia.

 Comiendo me imagino luego por duodécima vez
Los dos en sillas de tiburón cosido.

Por supuesto
Mi nexo en ti no a terminado,
Como en otros tiempos
Mi posición ya está desplazada, rota , sepultada.

Y ahora tú me dices Enoé.

....




Dentro, donde máscaras hermosas no te tocan, juegas...





domingo 11 de octubre de 2009

1 min PARA PENSAR

 Arundhati Roy
El final de la imaginación (fragmento)
" Estoy dispuesta a arrastrarme, a humillarme abyectamente porque, en estas circunstancias, el silencio sería insostenible. Así que todos aquellos que estén por la labor: cojamos nuestro guión, pongámonos los disfraces que ya habíamos desechado y leamos nuestras frases de segunda mano en esta triste obra de segunda mano. Pero no olvidemos que lo que está en juego es descomunal. Nuestro cansancio y nuestra vergüenza podrían significar nuestro fin. El fin de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. De todo aquello que amamos. Tenemos que buscar en nosotros mismos y encontrar la fuerza para pensar. Para luchar. Una vez más, vamos lamentablemente por detrás de los tiempos. "

sábado 26 de septiembre de 2009

INCERTIDUMBRE


Cuando la música apareció para Dexter aún era muy joven. Todos los Lunes el inevitable hábito del viaje para la sopa de zapallo, para el alegre compartir con la abuela decía mamá y el beso de entrada siempre. Era una de las costumbres más arraigadas desde hacía mucho, de antes que le diagnosticaran aquella brutal enfermedad al abuelo.
Aquella morada que vio tocar su primera adusta sonata en los intervalos de su primitiva voz, luego los profundos signos vieron la luz de un último chanson tan raído por los rayos, la claridad que dejó a Victoria tan espléndida en aquellos vitrales y en los balcones de antaño. Preocupada por los maceteros siempre y del aceitar a todas las máquinas que viere. Aquel lugar de cientos de Selecciones apiladas entre muros viejos, húmedos con olor a naftalina; jaboneras de eucalipto en baños intactos con olor a pino, máquinas singer repiqueteando y moviendo el vacío como quien moviere el espiral abrasivo del tiempo con texturas múltiples que se intercalan en cada picotazo, (miles de ellos en unos cuantos minutos), o en aquellas revoluciones que la rueda daba tan frenética, sin duda alguna. Angostos pasillos y en lo profundo vitrosos esquineros, la morada cálida y el herrumbroso pedal de Ann amotina a todas sus direcciones. Mas su flotar se extinguía en el duro hábito del diario vivir impregnada de tantos recuerdos; los terrosos muros que se supone existían gravitaban inequívocos, los silenciosos espejos se disolvían uno a uno, maniatados en su espacio. Los cubrieron de mantos azules después de la declaración de Mayo. Libros alquilados en endeudamientos per sé, cientos de sucres invertidos en aquella empresa; la curiosidad que se sentía por los otros miles de decorados no conocidos era el culpable de noches en vela, de días en la soledad de sus páginas en donde se desplazaba intacta, la ciencia ficción enarbolaba ella, la misa de Domingo y el fuego. Bajar por la Cevallos, hacer el recorrido del Vía Flores, conversar con Diego sobre los paliativos adolescentes eran algunas directrices que se anclaban en su mente, tan natural todo se dispondría. Bajar a dedo ya era cosa del pasado; el sonido del golpe, las cicatrices posteriores de la cirugía de Manolo acabarían con aquella peligrosa rutina. Decía que debían tratarse mejor, que no acabarían así. Caminaban entonces a media marcha y los escollos del día aminoraban la distancia. Las gradas novísimas, (la Yahuira ya no era la misma) aparecían como moldes indecisos en el panorama habitual desde la Vicentina. Dexter pensaba en que ahora tendría que aguantar otra vez el zapallo que el detestaba por Mama Carmelita. Luego la idea se superponía y el asunto del noviazgo con la Fer a Diego se le había puesto belleza.
Ya al pasar por el centro se advertía una multitud de criaturas secundarias que aparecían como sombras extraviadas de un futuro incierto a un presente con tanto vaho, con tanto tufo del otro. Muy juntas siempre, tomadas de las manos unas, otros con cigarros para muchos de los primeros en sus vidas. Ya en la esquina de la Montalvo cuando todo no era sino murmullos y miradas sin par, parecía entender entonces el lío en el que estaba metido aquel otro individuo de sonrisa bonachona, de mente penetrante. La memoria de la que Dexter hacía gala, tenia unas lagunas mentales que Diego iba llenando poco a poco como quien llenare la nada con helio, como quien olvidare dejar sus huellas detrás. Una densa marea de seres compulsivos, frágiles, inexactos, con trajes diversos encaraban su suerte. Todas sus vueltas, (otras revoluciones en diferentes motores) interminables todas se veían. Ahí los del secundario masculino, allí los del femenino que se contrastaban entre el privado y el estatal. Que todos se rodeaban y sus posiciones y tiempos propios y dispares todos, ayudando con la gracia de las niñas; sus chupetes rosas, sus labios carmín a los pensamientos que Dexter tendría que formar para asegurar alguna tesis apropiada y así ayudar a que su amigo él "Mija" pueda tomar la decisión correcta. Se habría revolcado con la Katy, famosa, libertina. Después de aquella aventurilla Dexter los acompañó, con la mierda como desayuno ya que la sangrona de Cintia no le caía para nada. Mientras esos otros dos tórtolos merodeaban los interiores de la primera imprenta. Recordaba Dexter las conversaciones con las que creía poder aminorar aquel trauma de estar con Cintia. Ni las flores del jardín que se regaba por la graba, ni la brisa agradable de Mayo, peor aún ni la vista acostumbrada romántica de la ciudad le daban un respiro para esos siniestros silencios de dos. Así que apelaban con unos helados de barquillo en mano después de agradecer al rengo del carrito destartalado de helado a las ideas comunes que pudieran tener entre sí. Decía que le gustaba la cachonda de la Katy, que la Fer no era igual, que todavía decía no llegaban mas allá que de los besitos acostumbrados y eso lo estaba afectando.
Mientras poco a poco avanzaban y la multitud acostumbrada de comienzo de semana se movía convulsa. Pasar por a lado de los vendedores ambulantes de ropa era cosa de todos los días de feria, -todas esas cosas inservibles- decía Matilda, -¿cómo las pueden comprar?-. Pobre de ella acostumbrada de Chanel y Praga. Pero cientos de cuerpos veías entre compradores muy apretados por las estrechas aceras de la Cevallos. Así que pasaban ya por los alrededores del Mercado y tendrían que alejarse en los Nardos a mas tardar. Dexter ahora con decisión departía algún recuerdo que le remordía por dentro. La Anita, novia de interminables travesuras se fue a Alemania sin más, sin decir por lo menos pío. Traicionando la relación por un viaje infructuoso que no le dejó sino tan solo marcas más duras que el recuerdo este. La traición perdonada tiempo después se vio anegada por ducha empresa, aquí Anita con palabras crueles cortó en verdad, para decir a los cuatro vientos que ella había terminado con Dexter. Tomó el avión después y lo dejó con sus madejas de incertidumbre también. ¿Recuerdas Diego la fiesta del Ambato Tenis Club?. ¿Aquella en donde la anfitrión era la cuñada de Paty, la del patio de autos de segunda mano?. Recuerdas que fuimos para arreglar las cosas. Vos con la dichosa Paty y yo con la Anita broder. Allí cuando su trato para conmigo no fue más que desprecio. Ella detrás de las rejas irreconociendo su relación con muá. Mas reconociendo firme que no estaba ahí por mí, no cabía duda alguna. Su vestido crema delicioso le cabía perfecto, me hacía saber también que yo no la iba a poder disfrutar, mas tal vez si la disfrutaría ese tal Luis Miguel que mi instinto no dejaba a la menor duda. Pero ella decía siempre, que sus amigos, que su vida, que todo -mierda como la extraño-. Y el cojudo como imperativo superior se daba cuando ingresaba por el jardín principal hacia el salón de baile. Por dentro de los céspedes, el olmo y la iluminación norteña. Un baile absurdo, amigos de siempre con algunas conquistas varias, me cansé y fui a buscar un poco quizás de paz en los bancos muy cómodos del jardín principal. La Cristina en el banco contiguo, las miles de cosas, el amor fresco con las cicatrices recientes en el decorado mordaz de aquella espera, sus ojos inclinados hacia el durazno, sus labios, el deleite de sus sonrisas en mí, el miedo por todo lo acontecido, mi mariconada al ver que ni me la acerco, ni un solo impulso por obtenerla nuevamente. Luego ya sabes Diego, mi flaqueza, el sexo débil que nos conquista, el olor a éxtasis que perdemos. La perdoné como ella abría supuesto y fuimos a donde el Pato, al edificio de siempre, cofre de nuestras conquistas. Los besos en una cofradía de cristal se escuchaban brumosos y tiernos. Y luego el viaje, el Palacios como decorado aquí , el -¿Me voy a Alemania no te lo dije?-, una y otra vez en mi cerebro, entonces que se vaya a comer un buen trozo de lo que guste en Bonn! lo que respondí. La Fer te quiere hermano, no hagas huevadas. La Katy es linda y seguro que si la dejas iré a probar suerte. Pero no es para vos, tienes a alguien que en verdad te valora por lo que eres, no por un simple calentón de primavera lo que respondió. Las cosas van a venir en cuanto el tiempo las traiga hermano, no te presiones. Ahora me voy que mi cuadra ya está muy atrás, ahora me toca el zapallo que es tan rico y saludable, tan de mi abuelita. No te olvides de contarme luego los pormenores eh!!. Mientras reían aquellas criaturas andinas se alejaban. Sus uniformes caquis, los zapatos marrones y sus sueños en juego a la deriva.




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